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Por Patricia Guillén

Amenazada con una pistola, Flor fue violada en la azotea de un conjunto habitacional de Tlatelolco, a sus 49 años de edad no imaginó ser víctima de la delincuencia que impera en la zona; aún temerosa, como si el atraco hubiera sido ayer, pide que se haga justicia, aunque también se resigna a que un caso más se quede en el olvido, por lo que decidió contar su historia (por motivos de seguridad Diario de México reserva su nombre real).

A la 1:40 de la tarde del pasado 26 de octubre, Flor, madre de tres hijos y empleada doméstica desde hace 26 años en un departamento de Tlatelolco, subió a descansar a un cuarto de servicio que tiene asignado en la azotea, esto luego de una jornada de trabajo, pero al abrir la puerta vio a dos sujetos.

“Eran dos hombres, los dos bien arreglados, pensé que eran judiciales que estaban investigando algo, uno vestía un traje color gris, el otro con una camisa color azul, uno era alto y el otro más bajo y de complexión robusta, de alrededor de 45 años de edad”, describió la mujer.

Enseguida, “uno me puso una pistola en la cabeza y me dijo no voltees, no me veas, y fue cuando el otro sujeto se me acercó. Por dentro sólo estaba rezando para que no me hicieran daño, voltee mi mirada y vi mi cuarto abierto, a donde enseguida me dirigieron, el de camisa azul me puso una toalla en los ojos para evitar que los viera, mientras que el otro seguía apuntándome en la cabeza”.

“Me preguntaron que para quién trabajaba, yo respondí que para los vecinos del edificio, que hacía la limpieza, me preguntaron si tenía las llaves de los departamentos del edificio, pero dije que no, porque no las tengo. Me quitaron mi reloj y un anillo, pero como no encontraron más, el hombre más bajo me dijo: como no hay más cosas de valor, ¿sabes lo qué procede? Respondí que no sabía, ¡te vamos a violar!”, recordó Flor.

Nerviosa y con rasgos de tristeza en el rostro, Flor continuó, “el hombre me pasaba la pistola por todo el cuerpo y me bajaban el cierre de la bata que tenía. Solamente me quitaron el pantalón”, a través de la toalla, observó que “él se bajó el cierre del pantalón y me ordenó callarme”.

En la carpeta de averiguación que quedó registrada ante la Fiscalía Central de Investigación en Delitos Sexuales, en poder de Diario de México, el supuesto violador dijo a Flor, “no hables o te voy a dar un cachazo”.

La mujer describió a los agresores, uno medía 1.55 metros de altura y tenía 35 años de edad aproximadamente, de complexión robusta, tez moren clara, cabello lacio, corto con frente amplia y vestía traje sastre color gris sin corbata; el otro sujeto de 1.70 metros de altura, también de 35 años de edad, complexión delgada, piel morena clara, cabello chino, cejas pobladas, con bigote, usaba pantalón de vestir y camisa, ambos color azul; claro, sin corbata.

Este caso se suma a las mil 142 averiguaciones previas por violación registradas hasta hace un par de meses ante la Procuraduría General de Justicia capitalina (PGJ), según cifras oficiales, son alrededor de dos denuncias al día por abuso sexual en la capital.

Vecinos que ayudaron a Flor solicitaron el apoyo de dos policías, quienes “fueron obligados por los vecinos a revisar el inmueble y a ver cómo había quedado el cuarto de la azotea, porque no mostraron disponibilidad de ayudar”.

“No hubo apoyo, no hubo nada. Ni la dirección de la sede de la Secretaría de Seguridad Pública capitalina brindaron, porque según no la recordaban”, agregó.

Asimismo, los colonos de Tlatelolco denunciaron que la inseguridad en la zona sigue al alza. “Aquí en la zona solamente hay como seis policías y los seis andan juntos haciendo los disque rondines. Y si hay reuniones, los policías nos hablan de poda, basura, de todo menos de la seguridad”.