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El Papa Francisco y la canciller federal de Alemania, Ángela Merkel, coincidieron en la necesidad de “superar, derrotar y abatir todos los muros”, durante una audiencia privada que ambos sostuvieron en el Vaticano.

En el diálogo, ambos lamentaron la decisión de Estados Unidos de abandonar el Acuerdo de París para el abatimiento de los gases que provocan el efecto invernadero, determinada hace algunos días por el presidente Donald Trump.

De acuerdo a revelaciones de la propia Merkel, durante el coloquio también se analizaron temas como la urgencia de que la Unión Europea (UE) se ocupe del Continente Africano, el clima, el terrorismo y el hambre.

Asimismo, el Vaticano calificó el encuentro como “cordial” en una nota en la cual refirió a que en el coloquio se abordaron “cuestiones de común interés, con particular consideración a la próxima reunión del G20 en Hamburgo”.

“Se coincidió sobre la necesidad de dedicar una especial atención a la responsabilidad de la comunidad internacional en combatir la pobreza y el hambre, la amenaza global del terrorismo y del cambio climático”, indicó.

“Un particular recuerdo se reservó al ex canciller federal Helmut Kohl, fallecido la víspera, y a su incansable obra a favor de la reunificación de Alemania y de la unidad de Europa”, agregó.

En el momento del intercambio de regalos entre Merkel y el Papa, la canciller alemana obsequió algunos productos típicos de Argentina que trajo al Vaticano tras su reciente gira por el país sudamericano: frascos de dulce de leche y cajas de alfajores. Además obsequió una caja con discos musicales de Ludwig van Beethoven.  

Por su parte, el pontífice entregó copias de sus documentos “Laudato Si” (sobre el cuidado de la casa común), “Amoris laetitia” (la alegría del amor) y “Evangelii Gaudium” (la alegría del evangelio). Además entregó un medallón de bronce que representa un árbol de olivo partido en dos y que se une por algunas de sus ramas, símbolo de paz.