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Líderes de la Clínica comunitaria Óscar Romero en Los Ángeles, informaron que pese a las políticas antimigratorias que implementó el presidente Donald Trump, la comunidad migratoria no debe dejar de atender su salud por temor a ser deportado.

Para ello existe una ley que protege la información de las familias e individuos que dan a conocer sus datos en hospitales, centros e instituciones.

A través de un Facebook Live, Ana Grande, directora de asuntos comunitarios de la clínica, dijo este jueves que a pesar de las elecciones y los cambios en la actividad de las autoridades migratorios, las clínicas siguen siendo un “lugar respetado” por las autoridades federales.

“Las clínicas, y las escuelas, entre otros sitios, siguen siendo lugares sensibles de la comunidad en los que ICE se ha comprometido a no entrar”, dijo Grande.

La clínica, con sedes en el vecindario de Pico Unión y en Boyle Heights fue uno de los primeros lugares “santuario” que se declararon en Los Ángeles en caso de cualquier cambio.

Directivos de la clínica, expresaron que la comunidad latina debe sentirse segura de obtener servicios médicos, ya que nada ha cambiado todavía en la elegibilidad a estos o en la confidencialidad de la información que los pacientes les entregan.

“Aquí todos los programas siguen igual y estamos aceptando solicitudes para más personas”, dijo Grande.

Video: La Opinión