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En su informe de octubre, la DEA (agencia antinarcóticos estadounidense) detalló la actividad de seis carteles: de Juárez, del Golfo, de Sinaloa, Jalisco Nueva Generación, de los Beltrán Leyva y Los Zetas. Sin embargo, la PGR tiene otras tres organizaciones en la mira: el Cartel de Tijuana, los Caballeros Templarios y la Familia Michoacana.

Según datos oficiales, estas bandas llevan cocaína, heroína, metanfetaminas y precursores químicos a 51 países de los cinco continentes, a través de alianzas con criminales con base en Colombia, Italia y algunos países africanos, entre otros.

El Cártel de Sinaloa, pese al encarcelamiento de su líder, continúa siendo el de mayor impacto, con influencia o presencia en 43 países, según detalla el informe de la Procuraduría General de la República (PGR).

Por su parte, Los Zetas se ubican en el segundo lugar del listado, con presencia en 20 países. Su base es completada por el Cártel Jalisco Nueva Generación.

La DEA había señalado a estas organizaciones mexicanas como la mayor amenaza criminal en materia de drogas para Estados Unidos. “No hay ningún otro grupo que actualmente esté posicionado para desafiarlas”, enfatizó la agencia, destacando el peso del Cártel de Sinaloa y la creciente preponderancia del Cártel Nueva Generación de Jalisco.

"Las organizaciones criminales colombianas siguen impactando en el narcotráfico en Estados Unidos, aunque a un nivel menor en que lo hacían en las décadas de 1980 y 1990, cuando los cárteles de Medellín, Cali y Norte del Valle dominaban el mercado como hoy lo hacen los mexicanos", dijo la DEA.

Las organizaciones mexicanas también tienen el control de las rutas de transporte y distribución en territorio estadounidense, y operan con centros de distribución en numerosas ciudades, apuntó.