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Defensores piden “verdaderas garantías de protección” para indocumentados

Por: Zaira Cortés

El verano pasado, José Antonio Pérez fue multado por conducir bicicleta en una acera de El Bronx. El inmigrante mexicano no sabía que estaba cometiendo una falta menor, según el Código Administrativo de la Ciudad de Nueva York.

Pérez, de 28 años, recibió una multa de $190 y una citación. El trabajador de la construcción dijo que se sintió aterrorizado, pues era la primera vez que tenía algún tipo de contacto con el sistema de justicia y las fuerzas del orden de la ciudad.

“Es un problema cuando se desconoce las leyes y reglas de la ciudad y uno comete faltas sin saber. Sentí mucho miedo cuando me detuvo la policía, no sabía qué hacer o cómo responder. El oficial nada más hablaba inglés, eso me hizo sentir más intimidado”, dijo Pérez. “Ahora es un problema más grande, porque la migra busca cualquier pretexto para echarnos fuera de Estados Unidos. En este momento es cuando más cuidado debemos tener, por las políticas de Trump. Cualquier falta podría ser un problema bien grande”.

Una coalición de organizaciones comunitarias, lideradas por El Grito de Sunset Park, uno grupo civil vigilante de las prácticas de la policía neoyorquina, está pidiendo a la administración del alcalde Bill de Blasio que ponga fin a la política conocida como “ventanas rotas”. La medida pondría a los indocumentados en la mira de las autoridades de inmigración, argumentaron los activistas.

La teoría de ventanas rotas, también conocida como “tolerancia cero”, fue implementada por el exjefe de policía William Bratton. El principio fundamental de esta teoría es que eliminando de raíz las transgresiones menores se evita una escalada del crimen, por eso se focaliza en los delitos clasificados como de calidad de vida.

En la práctica, la policía impone multas o arrestos por faltas administrativas, como conducir bicicleta en la acera, brincar el torniquete del tren o consumir alcohol en la calle, entre otras violaciones.

“El alcalde Bill de Blasio ha declarado a Nueva York como una ciudad santuario y asegura que la policía no colaborará con las autoridades de inmigración, pero la política de ventanas rotas facilita el trabajo de los agentes federales. La práctica crea terror social y pone en riesgo a las comunidades inmigrantes. Una acumulación de faltas menores pone a los indocumentados en la mira de las autoridades de inmigración”, dijo Jason del Águila, un organizador de El Grito de Sunset Park.

Una decena de organizaciones comunitarias, incluyendo NY Worker Center Federation y Police Reform Organizing Project (PROP), pidieron el jueves al Concejo Municipal y alcalde Bill de Blasio que aseguren “verdaderas garantías de protección” a las comunidades inmigrantes y de minorías.

“Queremos que Nueva York sea una verdadera ciudad santuario. En lugar de concentrarse en los delitos de calidad de vida, este gobierno debe invertir en la calidad de vida de los neoyorquinos. Necesitamos programas de educación y salud, mejores parques y bibliotecas”, dijo Del Águila durante una protesta en la Alcaldía.

 

Una “pesadilla” para las minorías.

Según PROP, otro de los grupos vigilantes de la uniformada, en 2016 la policía realizó 18,136 arrestos por posesión de pequeñas cantidades de marihuana, uno de los delitos de calidad de vida con el mayor número de detenciones.

La organización dijo que el 90% de las detenciones fueron personas de color, específicamente afroamericanos y latinos.

Los defensores sostienen que la política de ventanas rotas se aplica bajo un sesgo racial, pues la mayoría de los arrestados son personas de color y de comunidades vulnerables.

La organización dijo que, en 2016, el 86.5% de los arrestos por delitos menores realizados por el Departamento de Policía de Nueva York (NYPD) involucraron a personas de color. La cifra es similar a la de 2015, con el 87% y a la de 2014, con 85.8%.

El grupo puso en relieve que, el año pasado, el NYPD “aumentó agresivamente” las citaciones por violaciones de tráfico en 1,042, 703 en comparación con las 40,000 emitidas en 2015.

Los defensores comentaron que las cifras son injustificadas, pero la situación preocupa aún más debido a las actuales políticas antiinmigrantes del presidente Donald Trump.

“La política de ventanas rotas está afectando a los trabajadores neoyorquinos, especialmente a los indocumentados”, dijo Daniel Carrillo, de la organización NY Worker Center Federation.

Carrillo dijo que las citaciones llevan muchas veces al arresto de la persona, lo que genera consecuencias colaterales devastadoras para su estatus migratorio.

 

El alcalde defiende la política.

El alcalde Bill de Blasio dijo en una entrevista reciente con WNYC que el NYPD nunca entregará a indocumentados a las autoridades federales de inmigración por los llamados delitos de calidad de vida.

El mandatario sostuvo que delitos como estar en un parque después de la hora de cierre “es la clase de cosas por la que sería ridículo deportar a alguien”.

Sin embargo, un portavoz del mandatario dijo a WNYC dijo que cambiar el enfoque de la práctica policial sería equivocado, luego de que defensores cuestionaran la política de ventanas rotas tras la entrevista con Brian Lehrer.

"El alcalde cree sabiamente que la respuesta a una política federal de inmigración quebrada no debería quebrar una política local de justicia que ha ayudado a hacer de nuestra ciudad la ciudad más segura del país (…) para los neoyorquinos documentados e indocumentados”, dijo Eric Phillips, secretario de prensa del alcalde.

Cuando se le preguntó si la ciudad tiene planes de eliminar la política de ventanas rotas, Phillips respondió contundentemente con una sola palabra: "No”.