compartir en:

Un mexicano indocumentado que vivía en Carlsbad, California, y tiene un hijo con autismo, fue deportado por las autoridades migratorias de Estados Unidos, pese a las peticiones presentadas por su familia y organizaciones civiles, denunciaron este viernes sus abogados.

Gastón Cázares Rodríguez, quien no cuenta con antecedentes penales, había acudido a sus citas ante la Oficina de Inmigración y Ciudadanía (ICE) desde el 2012; sin embargo, fue deportado tras acudir a su audiencia el jueves pasado.

Cázares llegó a San Diego, California, como inmigrante indocumentado cuando tenía 17 años y vivió en Estados Unidos por casi 30 años.

Cada año se registraba ante funcionarios de inmigración, luego que en 2012 sus abogados habían logrado mantenerlo en el país con una visa humanitaria debido al autismo de su hijo.

Sin embargo, desde hace unos meses, agentes de inmigración le habían dicho que tenían intenciones de ejecutar su deportación.


Foto: California Endowment

CAMPAÑA

Familiares y activistas proinmigrantes se reunieron frente al palacio de justicia federal, en el centro de la ciudad, portando carteles con la leyenda "#WeAreAllGaston" (Todos somos Gastón).

"No puedo imaginar que el hombre que me llevó a la escuela todos los días no me vea en mi graduación", expresó su hija Yahaira Cázares.

"Si voy a México no sé a dónde voy. No sé cómo es el sistema", señaló el hombre, quien en 1998 viajó a su país de origen debido a que su familia tuvo un percance. Al reingresar de manera ilegal a Estados Unidos fue detenido.

Cázares dijo estar preocupado por la forma en que su hijo de 15 años manejará la situación. "Va a sufrir la separación de la familia (...) Si es un gran cambio para mí va a ser peor para mi hijo", aseveró.

"Es con un gran dolor en mi corazón que les decimos que Gastón fue deportado y ahora está en Tijuana. La pelea no se ha acabado”, publicó el director de la plataforma digital UndocuMedia, Iván Ceja.

Explicó que no los dejaron entregar las más de 24 mil firmas que reunieron contra su deportación, mientras que se hicieron miles de llamadas telefónicas para pedir a las autoridades de migración detener su deportación.

Antes de entrar al edificio del ICE, en San Diego, Cázares fue acompañado por un grupo de miembros de la comunidad y su familia. Lo despidieron entre abrazos y lágrimas. Su abogada Nicole León salió a darles la mala noticia de que lo iban a deportar.


Foto: California Endowment