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“Ganamos poco, pero con lo poco estamos pagando maestros particulares en casa para que los niños avancen”, contó a Efe Virginia González, madre de un estudiante de secundaria.

Por amenazas de supuestos grupos delictivos en redes sociales, varias poblaciones mexicanas como Chilapa, en el estado de Guerrero, mantienen sus escuelas cerradas, mientras maestros y alumnos buscan volver a la normalidad en medio del temor a represalias. El titular de la Secretaría de Educación de Guerrero, José Luis González de la Vega, informó que, por la inseguridad generada por el crimen organizado, había un centenar de centros educativos de todos los niveles cerrados en esta región del estado.

Muchas de ellas en Chilapa, una población de unos 120 mil habitantes que se ubica en el pie de las montañas de Guerrero, la meca del cultivo de amapola en México. Esta población es foco habitual de violencia del crimen organizado, que pelea por controlar la principal ruta de salida de este opiáceo con el que se produce la heroína que se comercializa en Estados Unidos.

Ante este preocupante panorama, padres y docentes se han organizado para que los estudiantes no pierdan el ciclo escolar.

Estos días, los maestros han enviado por Internet distintas tareas a sus alumnos, pero “no es lo mismo, hay algunos que no entienden los temas”, aseguró una maestra de la zona, que prefirió el anonimato por seguridad.