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Cada domingo en la Plaza de la Amistad en Playas de Tijuana, miembros de la Iglesia El Faro, se reúnen a un lado de la malla colindante con Estados Unidos, para brindar agua, alimentos y ayuda espiritual a los migrantes.

Guillermo Navarrete, pastor metodista de la Iglesia, señaló que éste es el único grupo de apoyo que se reúne cada semana en el jardín fronterizo.

Navarrete aseguró que ya tienen seis años acudiendo a este lugar para brindar servicio asistencial, “un servicio de presencia para apoyar lo mismo a los inmigrantes que a quienes son deportados de Estados Unidos”.

Aproximadamente un promedio de 50 personas son atendidas por el grupo y es el alimento calculado que traen consigo.

“A veces se acaba, a veces nos sobra, pero aquí estamos apoyándolos con comida, no hemos faltado ni un solo domingo”.

La comida es adquirida por los miembros de la comunidad, a un costo accesible para poder ser distribuida la cantidad que tienen contemplada, explicó.

Del otro lado del entramado metálico, en Estados Unidos, llegan los familiares de quienes acuden de este lado, del mexicano, para mirarse, para tocarse, para contarse sus cosas, “están aquí, no sé de dónde vengan, pero algunos están en albergues”.

“¿Y también en este lado, pese al mar y a la vigilancia de la Patrulla Fronteriza, hay quienes se arriesgan a cruzar a territorio estadunidense?”, claro que sí –contesta el pastor –ya ve que los mexicanos nos arriesgamos a todo, eso no es obstáculo.

La Iglesia Fronteriza es una comunidad binacional que todos los domingos por la tarde se reúnen en este icónico lugar, el Friendship Park, de aquel lado; el Parque de la Amistad, de éste.

El encuentro es dirigido en Estados Unidos por el John Fanestil y en México, por Guillermo Navarrete, ambos pastores metodistas de la iglesia fronteriza, “compartimos la comunión con amigos de las dos naciones”.

En ocasiones, los miembros de este grupo cruzan hacia Estados Unidos para reunirse con los integrantes de su grupo homólogo, acceso sujeto a los requisitos y restricciones de la Patrulla Fronteriza de San Diego, California.

En territorio mexicano, al llegar levantan sus carpas y junto con sus compañeros de San Diego celebran juntos su comunión, realizan su labor altruista y ya tarde se retiran a sus hogares, con el propósito de acudir la próxima semana como lo vienen haciendo desde hace seis años.

 

 

Con información de NTX