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En la pasada edición publicamos lo que las investigaciones científicas reportan sobre los mitos comunes acerca de los alimentos y el agua; esta vez, toca develar la verdad sobre otras creencias muy difundidas que son refutadas por la medicina. Ahí les van: 

6. Succionar el veneno de una mordida de serpiente retrasa sus efectos malignos. Realizar una cortada en cruz y succionar con la boca, como lo recomiendan los documentales de la televisión, causa más daños que beneficios, según un estudio realizado en la Universidad de California. Hoy se sabe que después de cierto tiempo —tres minutos—, sólo es posible succionar una mínima parte del veneno, lo que ocasiona daño en nervios y tejidos, así que la citada maniobra resulta inútil y peligrosa, ya que aumenta el riesgo de intoxicación por el contacto con la mucosa bucal. 

7. Leer a media luz daña los ojos. Leer con poca luz puede resultar complicado, porque nos es difícil enfocar, perdemos precisión visual, parpadeamos menos y nuestros ojos se secan al producir menos lágrimas. No obstante, la fatiga y tensión visual que generan, desaparecen en el momento en que dejamos de leer y de ninguna manera causa daño permanente. 

8. El pelo y las uñas siguen creciendo aun estando muertos. Esta tétrica e impactante imagen ha sido desmentida por el antropólogo forense William R. Maples. Lo que sucede en realidad es que la deshidratación contrae toda la piel, misma que al palidecer, realza el contraste y crea la ilusión óptica de crecimiento, pues las hormonas que lo regulan dejan de producirse en el momento mismo de la muerte. 

9. Usamos sólo 10% de nuestro cerebro. A pesar de lo difundido que ha sido este mito desde principios del siglo xx, el psicólogo Barry L. Beyerstein, de la Universidad de Vancouver, ha demostrado que el cerebro no utiliza sólo 10% de su capacidad. Al observar los cambios eléctricos y químicos de la actividad cerebral, Beyerstein explica que no encontró una zona inactiva o latente que pudiera acelerar la potencia o velocidad de nuestros pensamientos si ésta se activara algún día. ¡Mala suerte! 

10. El tamaño del pene es proporcional al de los pies. Este curioso mito tuvo su origen en los genes hox, que son los encargados de modelar los miembros, las vértebras y las estructuras craneofaciales. De hecho, estas mutaciones causan malformaciones de las extremidades y del tracto urinario, así que la única relación existente entre el miembro viril y el pie la otorgan dichos genes, pero nada tiene que ver con el tamaño ni la proporción5 de uno y otro.