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Para evitar casos de abuso por parte de las autoridades policiales, un juez de Brooklyn dictaminó que, a partir de ahora, los agentes del Departamento de Policía de nueva York (NYPD, por sus siglas en inglés), tendrán que obtener una orden de registro para rastrear los teléfonos celulares de sospechosos criminales.

Los registros se hacen por medio de un dispositivo llamado StingRay que se asemeja a las torres de teléfonos celulares, el cual recolecta datos de dispositivos cercanos.

La decisión se tomó luego de que el juez dictaminó que el NYPD investigó indebidamente a un sospechoso de intento de asesinato el año pasado.