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Como bien recordará, querido lector —gracias a la indeleble doctrina de la educación básica—, el Himno Nacional es uno de los símbolos patrios de México, así como la bandera y el Escudo. En la época en la que fue compuesto, nuestro país atravesaba crisis e inestabilidades políticas, económi- cas y sociales, y además se recuperaba de los estragos de dos guerras. De ahí el tono bélico de la letra del himno que, según algunos expertos, al mismo tiempo invoca a preser- var la paz.[1]

«Mexicanos, al grito de guerra / el acero aprestad y el bridón.»

Aprestad es el imperativo del verbo aprestar, que significa «preparar, disponer lo necesario para una acción inminente». Bridón es un término relacionado con los caballos; puede ser el jinete que va montado y sujeta las bridas, o bien, la pieza metálica que une al freno con las riendas; en sentido poético, es un caballo brioso y elegante. También poética- mente, el autor llama acero a las espadas. La frase significa «mexicanos: en caso de guerra, preparen las armas y los caballos».

«Ciña ¡oh Patria! tus sienes de oliva / de la paz el arcángel divino.»

Ceñir viene del latín cingĕre, ‘ajustar, apretar’, «rodear una cosa a otra apretándola o no permitiendo que se extienda»[2] Sien es cada una de las dos partes laterales de la cabeza, junto a la frente y arriba de las orejas. Por otro lado, en la antigua Grecia el olivo era símbolo de la victoria y la paz, y se colocaba una corona de olivo en las sienes de los ven- cedores. Arcángel viene del griego αρχάγγελος, archángelos; según el cristianismo pertenece a una categoría superior de los ángeles que conforman el ejército divino. Los versos significan «que el arcángel otorgue a la Patria victoria y paz». A lo largo del himno se repite el tema de la victoria representada por plantas como el laurel, el olivo, el mirto y la rosa.

«Mas si osare un extraño enemigo / profanar con su planta tu suelo.»

Al parecer muchos niños mexicanos han sido bautizados Masiosare en honor a aquel «extraño enemigo» que se menciona en el himno.[3] En realidad, estos versos hablan de qué pasaría si algún enemigo se atreviera —mas, conjunción adversativa que puede equivaler a «pero» y osara u osare, del verbo osar, «atreverse»— a invadir nuestro territorio: iría- mos a la guerra, porque el Cielo le dio a México «un soldado en cada hijo».

[1] Como Álvaro Ibáñez Doria. Ver también: Algarabía 19, mayo-junio 2005, semblanzas: «El Himno Nacional Mexicano»; pp. 36-39. 

[2] Aquí el verbo está conjugado en presente del subjuntivo: ceñir-ciña. 

[3] Desde 2010 varias iniciativas legislativas se oponen a que los padres registren a sus hijos con nombres «extraños». En febrero de 2014 Sonora aprobó esta ley que busca prevenir el bullying, en la que se prohíben nombres como Masiosare, Anivdelarev —Aniversario de la Revolución, por lo que dice el calendario el 20 de noviembre—, Aguinaldo, Batman, Usnavy, Circuncisión, Fulanito, Harry Potter, Hitler, Zoila Rosa, Facebook y Twitter.