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En Izùcar de Matamoros, Puebla, la población trata de recobrar sus vidas tras el sismo del pasado 19 de septiembre.

Sin embargo, el municipio fue severamente afectado, pues el temblor destruyó viviendas, negocios particulares, oficinas, iglesias, templos y escuelas. La gente teme quedarse sin su patrimonio. 

La ayuda, así como las esperanzas, provienen de varias partes de Puebla y de otros estados a bordo de camionetas, camiones, combis, junto con mensajes de apoyo para los damnificados.

"Fuerza Puebla”, "Estamos con ustedes”, "Se van a levantar”, son algunos de los mensajes que se leen en las cartulinas y carteles pegados en los vehículos.

No hay presencia del Ejército y la Policía local se encarga de mantener el orden en los centros de acopio.

Un grupo de estudiantes de la Universidad Autónoma de México (UNAM), viajaron hasta el municipio poblano para auxiliar a la gente y a los centros de acopio instalados.

"Afortunadamente en la Ciudad de México hay muchísima ayuda, así que decidimos venir a Puebla a ver en qué podíamos ayudar. Sabíamos que aquí hacen falta manos para ayudar pero no sabíamos bien a qué localidad ir”, dijo un estudiante en entrevista con Milenio, que junto con su grupo viajó a Puebla.

Poco a poco, comienza la reconstrucción de Izùcar de Matamoros. Protección Civil, junto a jóvenes voluntarios, organiza brigadas de evaluación de viviendas; también para retirar los escombros de los lugares más alejados.  

Pese al poco apoyo gubernamental, la sociedad civil es quien da una esperanza al municipio poblano, temeroso aún de perderlo todo.