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Hace muchas lunas, allá por 1973, se exhibió en las salas cinematográficas una película particularmente perturbadora: “Cuando el destino nos alcance”.

"Soylent Green” era su título en inglés y la trama estaba situada en Nueva York en el entonces lejano futuro del año 2020. Los alimentos escaseaban, el aire era irrespirable y la gente asistía a un lugar llamado el “hogar” para bien morir rodeado de suave música y escenas agradables de cuando la tierra era habitable y el verdor llenaba los campos.

El actor principal era Charlton Heston quién encarna a un detective que, investigando un homicidio, descubre que el alimento llamado “soylent”, que en la publicidad afirma estar hecho de plancton, en realidad se fabrica con restos humanos de la gente que fallece en el “hogar”. Al paso que vamos, entre hambrunas, sequías y una falta absoluta de solidaridad y conciencia con el único lugar que tenemos para vivir, no tardamos en llegar a eso.

El caso es que en el balompié, parece que el destino nos ha alcanzado con la tecnología. La nueva dirigencia de la FIFA ha entendido que el arbitraje no puede seguir como hace 100 años y pretende proveer a los silbantes de herramientas complementarias para realizar de mejor manera su trabajo.

El experimento arrancó en el mundial de clubes aunque pienso que hubo precipitación por parte de las altas autoridades del máximo organismo rector del balompié mundial. Nada estaba listo, no se sabía bien a bien el procedimiento ni el catálogo de jugadas sujetas a revisión y por lo mismo, resultó un verdadero merengue.

Se puede revisar el gol y las circunstancias que lo rodeen, es decir, si entró o no, si hubo falta previa o incluso fuera de lugar. Una expulsión también es sujeta de examen, el penal y la identidad del jugador que haya recibido una tarjeta roja.

En México se pondrá en práctica a partir del próximo torneo. Una cosa me preocupa: En reciente entrevista Héctor González Iñárritu, presidente de los nazarenos, manifestó que sólo en algunos partidos se haría. Esto me parece no grave, sino lo que le sigue. ¿Cómo se logrará que algo que parece propender a la justicia y la equidad, no se ejecute en todos los encuentros, por lo menos, de la Primera División? Habrá que estar al pendiente.

Apenas en la fecha FIFA vimos cómo un juego que bien pudo quedar empatado a uno, terminó dos a cero a favor de España en detrimento de Francia. ¿La razón? El maldito alcance del destino que llevó a revisión dos tantos y en uno, el de los galos, se concluyó que había fuera de juego mientras que en el de la Roja, la determinación fue validarlo.

Para el Mundial de Rusia tiene que estar terminado el experimento. Hay quien lo aplaude y también voces autorizadas como la de Zinedine Zidane que piden dejar el juego como está. El desenlace está más cerca de lo que creemos.